De pronto atisbó una porción de este laberinto ♪
Después de nuestra primera pelea, ambos abrimos una puerta a un camino horrible y sin salida. Era alto laberinto al que nos enfrentábamos pero sin embargo me quise arriesgar a resolverlo.

Vos te quedaste parado en la puerta y mirabas… primero atrás, luego adelante y otra ves atrás. No moviste los pies hasta que te llamé y te incité a que lo hagas.
Caminaste aunque vacilabas sobre cada paso que dabas. Pese a esto, me seguías.
Varias veces nos encontrábamos con una esquina en la cual era imposible avanzar pero retrocedimos para volver a pararnos en el camino que creíamos correcto.
Lamentablemente hoy, parada en medio, me puse a analizar nuestros movimientos desde el comienzo y noté que mis pensamientos eran erróneos. Todo este tiempo creí que me seguías para encontrar la salida conmigo pero tenías miedo y por eso debía ayudarte a superarlo. Hoy me di cuenta que siempre lo hiciste por complacerme.
Si, desilusionarse es un sentimiento devastador; pero por otro lado vos me decís que realmente me quisiste seguir porque me amas pero, aunque me pese decirlo, no me llega tu sentimiento. Quisiera cambiarlo pero no se puede modificar lo que uno siente repentinamente.
En parte fue por mi culpa intentar ayudarte sin saber si querías de verdad o no llegar al fondo de todo esto. Pero también la tuya por no haberme dicho las cosas desde un principio por más que ahora mismo las niegues.
La cuestión es que ahora no puedo volver, me olvidé donde quedaba la entrada pero lo que si puedo es encontrar la salida.
Es el momento, te doy dos opciones a esta altura del camino...
La primera: Huís hacia el punto de partida y me dejás sola como creo que avancé todo este tiempo.
La segunda: Te animás a seguir y demostrarme que realmente me amas como decís.
¿Vas a arriesgarte hasta el final
o te das por vencido a mitad de camino?

Vos te quedaste parado en la puerta y mirabas… primero atrás, luego adelante y otra ves atrás. No moviste los pies hasta que te llamé y te incité a que lo hagas.
Caminaste aunque vacilabas sobre cada paso que dabas. Pese a esto, me seguías.
Varias veces nos encontrábamos con una esquina en la cual era imposible avanzar pero retrocedimos para volver a pararnos en el camino que creíamos correcto.
Lamentablemente hoy, parada en medio, me puse a analizar nuestros movimientos desde el comienzo y noté que mis pensamientos eran erróneos. Todo este tiempo creí que me seguías para encontrar la salida conmigo pero tenías miedo y por eso debía ayudarte a superarlo. Hoy me di cuenta que siempre lo hiciste por complacerme.
Si, desilusionarse es un sentimiento devastador; pero por otro lado vos me decís que realmente me quisiste seguir porque me amas pero, aunque me pese decirlo, no me llega tu sentimiento. Quisiera cambiarlo pero no se puede modificar lo que uno siente repentinamente.
En parte fue por mi culpa intentar ayudarte sin saber si querías de verdad o no llegar al fondo de todo esto. Pero también la tuya por no haberme dicho las cosas desde un principio por más que ahora mismo las niegues.
La cuestión es que ahora no puedo volver, me olvidé donde quedaba la entrada pero lo que si puedo es encontrar la salida.
Es el momento, te doy dos opciones a esta altura del camino...
La primera: Huís hacia el punto de partida y me dejás sola como creo que avancé todo este tiempo.
La segunda: Te animás a seguir y demostrarme que realmente me amas como decís.
¿Vas a arriesgarte hasta el final
o te das por vencido a mitad de camino?
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Kam Luciana.
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