Duele.

No creí que doliera tanto. Lo juro. Ahora mismo tengo un nudo en mi garganta y estoy llena de lágrimas. ¿Qué acabo de hacer? Acabo de dejar ir al hombre que más quiero en mi vida. Jamás tendré a alguien como él que escucha todos mis problemas y me aconseja para tomar la decisión correcta. Jamás voy a tener a alguien a quién querer contarle todo ni tener esa hermosa confianza que aún tenemos. Jamás van a rodearme sus brazos ni rozarme su piel. ¿Cómo se sigue adelante? Si era lo único en esta vida que tenía que me daba luz. Estoy a oscuras ahora mismo y me doy cuenta de que estoy sola, profundamente sola y que sigo eligiendolo una y otra vez.


Nadie va a tener su voz, su olor, su piel... Realmente es único y no sé cómo me dejé ir de su lado. No puedo entender que le di un último beso, con lo que sus labios me gustan y lo bien que me hacen sentir sus besos. Cómo hago para entender desde mañana que cuando me despierte tengo que hacerme la idea de que no somos nada, simplemente conocidos. ¿Cómo le digo a mi cabeza que no lo piense, a mi cuerpo que no lo extrañe y a mi corazón que no lo quiera? Duele. Duele mucho. Duele porque más allá de todo hay cariño, porque no quiero soltarme de él, de todo lo que representa y es para mi. Increíble es poco. Es hermoso y el mejor en todo... ¿Dónde se consiguen personas cómo él? No hay y yo encima me alejo de su lado.... Que estúpida. Más lo soy pensando en que creo que voy a poder estar bien... Ni un día pasó y ya me estoy desarmando.

Lo quiero como el primer día que lo besé... De eso sí que jamás me voy a arrepentir. Un beso y me dio vuelta todo.
Sólo me queda por decirle:
Gracias por hacerme crecer, hacerme sentir una mujer y cuidarme siempre. Te quiero tanto, tanto... que duele.

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